Recordando los tiempos de la abuela

0
18

En el mundo de hoy, el consumo masivo es parte de la cotidianidad, lo cual se ve reflejado en un planeta cuyos recursos naturales se ven continua y severamente afectados. Esto contrasta con la Costa Rica de los 40s, donde el entorno estaba rodeado de naturaleza y las formas de consumo eran más amigables con el planeta, tal y como lo cuentan las historias de la abuela.

Entre cafetales y naturaleza

Teresa Álvarez Chacón de 87 años, cuenta que cuando ella era niña, le fue posible disfrutar de un San José muy diferente al que conocemos en la actualidad. En los años 40s, cuando ella disfrutaba de su adolescencia, creció entre campos de flores como las gladiolas, varitas de San José, crisantemas, entre otros cultivos que sembraba su padre agricultor.

2017-04-21-PHOTO-00001522
Teresa, de 15 años, disfrutaba entre un campo de crisantemas en Guadalupe. La foto se tomó en el año 1945.

En esa época los cafetales decoraban el paisaje capitalino debido al auge de la producción del llamado ¨grano de oro¨ en el país; y coger café era una práctica común entre las personas desde temprana edad. La población estaba conformada por agricultores, artesanos y obreros en su mayoría.

¨Había muy pocos carros, y nada de suciedad en los ríos, que tenían la agüita clarita de lo mas limpia¨ remembró la señora. Los ríos eran centro de reunión y recreación para muchas familias, quienes se reunían para disfrutar de sus aguas limpias. Tal es el caso del río Virilla en el sector donde ahora se encuentra la carretera hacia Santo Domingo de Heredia, donde llegaban muchas personas a bañarse en el río, e inclusive existía un centro de baile.

El plástico no se usaba

Para adquirir los alimentos, las familias iban a los Estancos, que eran los supermercados del momento, aunque también estaba disponible el mercado Central: ¨en cajones tenían el arroz, los frijoles y otros granos; el azúcar venía en sacos¨ recordó Álvarez. Se utilizaban bolsas de papel para transportar las compras.

Doña Teresa cuenta que en esa época los trabajadores utilizaban alforjas y bolsos de cabuya para transportar el almuerzo. La vajilla era enlozada y de lata (estos utensilios aún se consiguen en algunos mercados), así como recipientes de aluminio y vidrio.

Los residuos que se producían estaban libres de los innumerables empaques y envoltorios plásticos que existen en la actualidad, por lo que en su mayoría estos eran orgánicos. La adulta mayor explicó que se estilaba hacer un hueco en el patio de la casa, donde se depositaban los residuos, para luego taparlo y que estos abonaran la tierra.

Sin duda los tiempos han cambiado enormemente desde aquellos años, sin embargo aún es posible preservar muchas de las costumbres de los abuelos.  Estas enseñanzas de antaño  permiten reflexionar sobre formas de consumo y costumbres que contribuyen a disminuir la cantidad de residuos y disfrutar de un ambiente más sano y natural.

¿Cómo podemos rescatar algunas de estas costumbres?

  • Utilizando bolsas de papel, tela, entre otros.
  • Evitando tirar basura a los ríos
  • Aprovechando los residuos orgánicos, por ejemplo convirtiéndolos en compost.
  • Rechazando el plástico y explorando otras alternativas, como los recipientes de vidrio.
  • Disfrutando, cuidando y recuperando los espacios naturales en la ciudad, como los ríos, parques y arboledas.
  • Haciendo huertos urbanos.
  • Evitando adquirir productos con empaques y envoltorios excesivos o que no puedan ser reciclado.
Comentarios