Desafío del cambio climático exige una transformación de la GAM

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  • En temas de transporte, movilidad y construcción sostenible
  • País se plantea ser carbono neutral para el 2050

Entrar al centro de San José conlleva presas, colapso vial, humo y  contaminación. Pero, ¿te imaginas un San José diferente… sin humo, sin presas, con construcciones sostenibles y que sea carbono neutral?

Ese es el reto que enfrenta la Gran Área Metropolitana (GAM), para lograr cumplir la meta que se planteó Costa Rica: ser Carbono Neutral para el 2050. Un cambio que se torna inminente y tranversal.

Así lo analizaron expertos en el tema: «América Latina, ciudades y movilidad», como parte del II  Programa de Diálogos Virtuales sobre Cambio Climático. La actividad se llevó a cabo el pasado 28 de mayo, reuniendo a comunicadores de diversas partes de América Latina.

“Tienen que haber intervenciones holísticas, que se tienen que planear a nivel urbano y territorial con visión de largo plazo” explicó Alejandro Miranda, Ejecutivo Principal de la Dirección de Sostenibilidad, Inclusión y Cambio Climático de CAF- Banco Desarrollo de América Latina.

Realidad compartida

Para el año 2018, el 51% de la población del país vivía en la GAM, según datos del INEC. Pero esta situación no solo la vive Costa Rica, ya que también se repite en las ciudades de América Latina y el mundo.

Los datos indican que, el  54% de la población mundial vive en ciudades. Y se prevé que para el 2050 esta cifra llegue a 66%  de la humanidad. Lo anterior conlleva el reto de la planificación urbana y de transporte, para lograr que los recursos y servicios básicos puedan abastecer a esta creciente mancha urbana.

Asimismo,  se confirma que las ciudades consumen dos tercios de la energía mundial y son responsables del 70% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), los cuales provocan el calentamiento global.

Pero este crecimiento de las ciudades, se ve impactado por los efectos del cambio climático, los cuales ya están aquí. “En el caso de América Latina y el Caribe,  son regiones altamente vulnerables a los efectos de esta problemática por su geografía, así como por sus  factores socio-económicos y demográficos” explicó Miranda.

De los hidrocarburos a lo eléctrico

Maxim Rebolledo, experto en movilidad eléctrica y sostenibilidad, explicó que en los últimos años el uso de vehículos eléctricos ha crecido exponencialmente a nivel mundial. Actualmente circulan cerca de 6 millones de unidades de este tipo en el mundo.

A finales del 2017, en Costa Rica se aprobó la Ley de Incentivos para el Transporte Eléctrico, la cual busca facilitar la compra de vehículos eléctricos por medio de incentivos y exoneraciones de impuestos.

Por su parte Chile se perfila como uno de los países que ha adoptado esta forma de transporte de forma temprana, según explicó Rebolledo. En ese país de Suramérica, ya circulan más de  100 buses eléctricos, y esperan alcanzar los 3500 en su capital Santiago.

Según el estudio “Movilidad Eléctrica: Oportunidades para Latinoamérica”, la movilidad eléctrica tiene gran potencial para competir de forma ventajosa en modos de transporte eléctrico, principalmente para transporte público, ve­hículos livianos/medianos y en motoci­cletas/vehículos de tres ruedas.

Esto cobra gran relevancia en el contexto actual costarricense, donde se vive un colapso vial en la GAM. Un estudio realizado en 2018 por el Programa Estado de la Nación, estimó que los costos por la congestión vial, solo para la GAM y derivados de los trabajadores, representan alrededor del 3,8% del PIB nacional, es decir, cerca de $2.527 millones.

Cambio climático no se hace esperar

Lo anterior en medio de un cambio climático que ya está mostrando sus efectos. Se estima que actualmente la temperatura promedio del planeta ha aumentado un 0.86% con respecto al promedio de la era preindustrial.

El Acuerdo de París, estableció en 2015 una meta global de mantener la temperatura promedio del planeta en un rango que no sea mayor a los 2 grados. Lo anterior conlleva fuertes y sostenidas acciones climáticas para lograrlo.

Esto sin dejar de lado los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que el #11 justamente hace alusión a ciudades y comunidades amigables con el medio ambiente, más inclusivas. Estos tienen un plazo hasta el 2030 para su cumplimiento.

Miranda afirmó que las ciudades juegan un papel preponderante en el combate al cambio climático. “Difícilmente se va a poder mantener el incremento de los 2 grados centígrados si las ciudades no juegan un papel principal y si las ciudades no empiezan a implementar acciones del cambio climático” aseguró.

Estos años que vienen serán cruciales para el cumplimento de estas ambiciosas metas. Solo el tiempo dirá si en algunos años la ciudad de San José y el Gran Área Metropolitana podrán convertirse podrán transformarse en ciudades sostenibles.

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